Diario V

Obsesiones que se marchan al pasar la página, al cerrar al libro, al guardar su recuerdo. Incluso la reminiscencia del sonido de la tetera se me antojará ajeno y distante algún día, cuando el té ya no tenga sabor y cuando hasta la miel se haya desteñido por completo y su olor no me alivie. Ese es mi propio destino, triste, inevitable.

Diario VI

¿Cómo es que se está roto? ¿Cómo es que se siente la ausencia? ¿Cómo es que se sobrevive insano, en desesperación? Una vez los sueños empiezan en las Noches, no se vuelve a tener descanso. Cada vez las visiones se encriptan, los mensajes se ocultan o, simplemente, la lógica mortal abandona cada imagen. Atemporalidad y horror. He visto muertos levantarse de su lecho, cruelmente; he visto ángeles buscando venganza; he visto pecados amplificados, persiguiendo mis ansias de torpe, tardía virtud. Te he visto en ellos, en tu ausencia… Y el despertar no ayuda, y el cuerpo se agota, y la mente se debilita. Ya ni la compañía consuela… Las nuevas compañías se rechazan. Mi mente (o corazón?) se niegan a comprender la lógica común, la lucha del intento. Mi mente (mi corazón) se niega a repetir las palabras, a recorrer los mismos caminos sin destino, a sentir lo mismo una y otra vez, y desgastar así lo único que me queda. Aquí, sin hogar, sin futuro, perdida en mis esfuerzos, desconsolable en mis discusiones sin sentido, sin tener por quién luchar. He perdido lo que necesitaba. Y me pregunto cuándo esta romería se detendrá, cuándo mi mente (o mi corazón) será atrapado en un espacio, en otra mente, en un solo mundo que no cambiará nunca. No malinterpretes mis acciones: yo sólo busco respuestas, en medio de mis errores, soportando mis temores, y tratando de ser fiel a mis emociones. Emociones caprichosas, implacables. Y te siento ausente de mis sueños, pero presente en mis culpas. Creo que sólo ahora empezaré el luto de tu ausencia, por la desventura de las correspondencias y mi horrible hábito de dudar. A veces simplemente quisiera viajar al séptimo círculo, pero sigo dudando, esperando impaciente.



Aquellos sueños


¿Es éste mi mundo y dimensión?
Imágenes etéreas me persiguen
me muestran respuestas a preguntas jamás pronunciadas,
me muestran ilusiones muertas,
alimento de sueños perdidos en la Soledad,
de tesoros abandonados ante tu inmisericordia.

[…]

Su belleza iluminó el instante suspendido,
y en ese instante preciso, existí completa, feliz, bondadosa.
Corrí tras su silueta,
indicio vago de su naturaleza etérea,
y cuando le alcancé,
rocé su sonrisa, y suyo fue mi abrazo, y percibí su recepción.
Aquel definido y completo momento,
delineado por la coincidencia de la circunstancia,
la dulzura de los sentimientos,
la holgura de su vestido,
la candidez de sus botas,
y esa palidez tan viva que otrora fuese mi obsesión,
fueron los trozos de felicidad que rompieron el balance,
los que a gritos me procuraron una conciencia indeseada, por vez primera,
susurrando en agonía nada tímida en medio de su sonoridad:

¡Huye de los sueños! ¡La Vida te pide paciencia, mientras que ella, NUNCA espera! –

Y en el frío de la Noche, mi febril pulso enfermo
y el nacimiento a la Realidad, se esfumó ella…
Entre mis sueños, donde siempre se quedará.

Ansia


El ansia de tu Silencio.

Tristeza atrapada, sonrisa tardía.

Y es el verde, esa luz.

Canto en hilos de mi Vida ya gastada.


El ansia de tu Desesperanza.

Susurros de fuego, leyendas que proclamo.

Y es tu labio, esa voz.

Redención del Amor que es olvidado.


El ansia de tu Deseo.

Consuelo de esta Noche, olvido en los espejos.

Y es tu tacto, esa Verdad.

Oraciones que se queman a la Luz del Saber.


El ansia de este Llanto.

Muerte mía, soledad en tu lecho.

Y es esta fiel desesperación.

Recuerdos tejidos en el alma, déjalos arder para marchar.


El ansia de tu Mirada.

Compañera, obsesión querida que no se va.

Y es tu llamado, aquella ansia,

no me deja arder, no me deja orar…

Image from the film Gloomy Sunday (1999)

Quatre

Cuatro paredes en mi celda.
Delito en llamar mío,
cuando no hay tal.
Cuatro paredes son el encierro
de esta ansia de Vida
desatada luego del Adiós.
Y es en el silencio de la Noche
que el corazón llama tenue,
en delicadas lágrimas de plata,
escasas en el dolor.
Cuatro ventanas abren al alba,
ventanas a la Razón.
Caminos hechos de aire a los sueños
de lo que no se nos dio.
Somos cantos en la mañana,
somos melodía y voz,
volando a través de tus ventanas.
Y en la Noche somos el color,
de las historias que son olvidadas
y se esconden tras la luz en tu calor.
Calor que no conozco, no es mío.
Calor que nunca cedió.
Calor que añoro en la distancia.
Calor con el que sueño.
Calor de una memoria inexistente,
de una agonizante ilusión.
Y cuatro han sido las Noches de llanto.
Cuatro los poemas nacidos en tí.
Cuatro los días más felices
Y cuatro las palabras de amor.
Oh! Son con cuatro palabras
que cantaré este adiós atemporal,
proclamando a mi dueño de secretos:
-¡En tí suspiros morirán!-

Antes de empezar el día

El tiempo sigue pasando, y no se ven cambios. Sigo temiendo a lo mismo. Sigo siendo incapaz de lo mismo. Sigo teniendo las mismas vacías esperanzas. Y hoy, en esta hora llena de luz del día, me encuentro incapaz de iniciar mi tarea. El sueño se me ha convertido en un peso de la Noche. Lleno de códigos y recuerdos que no quiero salvar en este corazón, lleno de tus imágenes y la tortura de tu ausencia. La tortura de una culpa escogida, que me sigue como una sombra reptante cada día, acechando cada oportunidad de momentánea, efímera, ansiada felicidad. Te veo en los ojos de las personas que sólo hoy conozco. Te veo en las noches en vela que nuestra frágil humanidad nos otorga en el dolor de la enfermedad. Enfermedades que disfruto en el dolor, con una sonrisa oscura que me dice que obtengo mi merecido. Estás allí? Observándome? Juzgando como mis lágrimas se van por el deseo de sobrevivir, como mis juramentos se diluyen en el dolor de tu ausencia, en la desesperación de la realidad. Y en la hora en la que mi fiebre consume mis pensamientos, fantaseo con yacer a tu lado, en tu seno, escuchando tu voz irrepetible, llena de sacrificio y amor real, el único amor real que he conocido, como bien lo predijiste. Estás conmigo? Cada día que pasa tan sólo la idea de tu partida se hace más palpable, la idea de mi total soledad se delinea en mis ansias de tenerte de vuelta, y la torpe fortuna que me ha deparado los días ausentes de tí me reitera que me has abandonado, lo único que ha sido realmente mío. Ni mi memoria, ni mi conocimiento, ni mi amor son tesoros que me pertenecen. Son espejismos de mis deseos más preciados, pero nunca míos. Y contigo se ha ido mi bienestar, mi tranquilidad. Y en esta hora llena de luz del día, no puedo tener un sólo pensamiento dirigido hacia mis deberes, hacia mis tareas, hacia mi vida. Sólo queda ese llanto dormido que no se puede ya gritar y que me llena de tu ausencia. Antes de empezar el día, te lo escribo, porque la memoria no me permitirá guardar este dolor en el afán de seguir con la vida que me dejaste.

Pra/ey

Fantaseé que te tenía sobre mi almohada

y un leve hálito de desesperación se cernió sobre mi sonrisa.
Ángel o demonio- preguntan mis conciencias,
mientras tus palabras palpitan entre luces y meriendas.
Abandona mi lecho que de luto está,
deja el alma que solitaria ya no estará,
después de la última, postrera visita.